La identidad como proceso de creación cultural
En este punto trataremos de analizar el concepto de identidad y el proceso identitario, teniendo en cuenta que “las identidades son efecto de producción simbólica y material.”
No podemos dejar de tener en cuenta que en la formación de cada identidad entran en juego un sinfín de variantes culturales, y el proceso de identidad se traduce en diferentes aspectos de la vida de cada uno.
La identidad siempre se construye dentro de un ámbito por lo menos opresivo y que tiende a lo “normal”. Seguir pensando que la identidad es algo fijo y que no se construye día a día es un gran error.
Al hablar de identidad, debemos hacerlo tanto en el plano individual como en el colectivo, ya que el proceso identitario parte de la mas pura subjetividad pero tiende a conformar grupos o “minorías” con identidades propias, diferentes a las de la mayoría de la sociedad.
Me resulta un poco raro hablar de identidades diferentes, ¿ o acaso cada identidad no es diferente? Como dijimos anteriormente, la identidad se forma dentro de una sociedad especifica, de acuerdo a distintos marcos culturales, y “en este sentido la política de la identidad trata de deconstruir y reconstruir identidades necesariamente múltiples para poder, de esta manera, resistir y socavar los sistemas dominantes que establecen determinadas relacione de poder.”
Por eso decimos que en toda construcción identitaria hay , aunque sea implícitamente una forma de hacer política, y de acuerdo al grado de opresión de cada sociedad, significará una mayor aceptación de las diferentes identidades, teniendo en cuenta que “la configuración de la identidad personal es un fenómeno muy complejo en el que intervienen muy diversos factores, desde predisposiciones individuales hasta el desarrollo de diversas habilidades suscitadas en el proceso de educación / socialización.”
Tradicionalmente se consideraba que, en la configuración y elaboración de la identidad personal, el sexo era un factor biológico determinante de las diferencias observadas entre varones y mujeres y que era el causante de las diferencias sociales existentes entre las personas sexuadas en masculino o femenino. Hoy, por el contrario, al no haber encontrado nada que este universal y transculturalmente asociado con la feminidad o la masculinidad, tiende a afirmarse que en el sexo radica gran parte de las diferencias anatómicas y fisiológicas entre las mujeres y los hombres, pero que todas las demás pertenecen al dominio de lo sociológico, al ámbito de lo genérico y no de lo de sexual y que los individuos no nacen predeterminados biológicamente con una identidad de género, no nacen psicológicamente como hombres o como mujeres, ni se forman como simple evolución vital, sino que la adopción de una identidad personal es el resultado de un largo proceso, de una construcción, en la que se va urdiendo, organizando la identidad sexual a partir de una serie de necesidades y predisposiciones que se urden y configuran en interacción con el medio familiar y social...(Purificación Mayobre).
Como dijimos anteriormente, refiriéndonos al proceso identitario, que “la identidad es el efecto de un contexto histórico-social de relaciones de poder. No hay identidad fuera de ese contexto.”
Cada individuo al conformar una identidad concreta, asume que su identidad deberá resistir los embates de una sociedad opresiva, ya que “toda identidad es constantemente amenazada por el exterior que ella misma constituye y está inevitablemente abierta a procesos de rearticulación y redefinición de sus limites”
En los siguientes puntos indagaré sobre un aspecto de la identidad : la sexualidad, y no solo la sexualidad “normativa” o sea la heterosexual, sino las identidades sexuales gay y lésbica.

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